Llevo meses exiliada a voluntad.
Mi chico encontro un trabajo interesante aqui y sin pensarmelo mucho yo dejé lo poco q tenia es España para acompañarle.
No sé vivir a medias.
Él llevaba más o menos bien el vernos cada dos semanas, podría mantener el entusiasmo charlando 30 minutos al día. Pero yo no. No soporto las cosas "light", es un defecto.
Y aqui estoy, intentando no abandonarme al aislamiento.
Él trabaja muchas horas, yo muy pocas y apenas conocemos a gente. Echo de menos a mi gente. Las grandes carcajadas por pequeñas cosas, las sonrisas complices, los silencios compartidos...
Tambien echo de menos Madrid, su olor, el sol....las calles del centro, la puerta de Alcala, mi escuela, mis compañeros de clase, mi casa...Tambien hecho de menos el idioma, pero sobre todo echo de menos el teatro, la adrenalina a mil, los nervios, la agitacion,tantas cosas compartidas!
Va a ser ciertoq la adrenalina engancha.